A mí no me extraña en absoluto el episodio del avión en el que llegaron venezolanos e iraníes, teniendo a cuestionados personajes como Aníbal Fernández y Agustín Rossi a cargo de la seguridad nacional. Si el propio Presidente se reunió ayer nomás con Putin y ofreció que la Argentina fuera “la puerta de entrada de Rusia a América Latina” (sin consultarnos a los argentinos, claro). Si el mismísimo Alberto Fernández, amigo de Nicolás Maduro, ofreció ser la voz de Venezuela, Cuba y Nicaragua en la Cumbre de las Américas (sin consultarnos, nuevamente). El plan del kirchnerismo se ve cada día más nítido: alejarnos del mundo civilizado, aislarnos, y aliarnos con líderes impresentables. Superan nuestra capacidad de asombro, y reflotan en la memoria colectiva hechos aberrantes aún no esclarecidos: embajada de Israel, AMIA, muerte del fiscal Nisman.

Diarios Clarín y La Nación

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