
El autor de “El puente azul” (texto, música y letras), es nada menos que el talentoso y multifacético Fernando Albinarrate, de quien ya hemos visto “Ni con perros ni con chicos”, “Una película sin Julie”, y “La Revista del Cervantes”. Compositor, autor teatral, director de orquesta, pianista, sus espectáculos son sumamente originales; una atractiva y armónica combinación de distintos lenguajes expresivos.
“El puente azul” es una historia de amor, o más bien, varias historias de amor entrelazadas, que nacen a principios del siglo XX, con un tano inmigrante- “Antonio”- que deja a su novia “María” en Italia, y culmina hoy, con su nieto “argentinito” de pura cepa –“Roni”-, que se enamora en París de “Evangelina”, una cantante italiana, buscavidas como él.
No siempre se percibe claramente la impronta y el peso de la dirección en una pieza teatral. A veces, la interpretación actoral focaliza toda la atención. En “El puente azul”, la dirección y puesta en escena de Belén Spléndido es una pieza clave y resulta muy lograda. Con muy pocos elementos escenográficos, y acertados cambios de vestuario (Marina Alvarez), la trama va y viene en el tiempo y en el espacio, y la acción fluye aceitadamente, sin escollos ni baches, con ritmo y oportunos cambios de tono. La asistencia de dirección corrió por cuenta de Mariana Alvarez.
Tanto Florencia Negro como Nicolás Piana interpretan versátilmente varios personajes cada uno. Él es Antonio y Roni; ella María, Rosa y Evangelina. Hay química entre ambos protagonistas. Le dan a cada personaje su impronta particular, modificando el lenguaje corporal y gestual y también el acento, el modo de hablar, diferenciándolos de manera efectiva. Y es así como el espectador “compra” esa ficción, e identifica a cada uno de ellos sin dificultad alguna. Ambos bailan coreografiados por Nes Lazcano, cantan bellas canciones en atractivos arreglos vocales, que se entremezclan con diálogos picados y la lectura de cartas que atraviesan el océano y mantienen viva la llama de ese amor a distancia, que resiste el paso del tiempo. De las cartas manuscritas de antaño a los celulares y mensajes de texto de la pos-modernidad. El amor: siempre el mismo.
La música en vivo (¡bienvenida sea!) es otra pieza clave de esta muy recomendable propuesta. El piano de Tato Pivetta (Director musical) y el violín de Santiago de la Fuente, crean climas contrastantes y ambos se convierten en co-protagonistas. Asimismo, la iluminación de Lucía Duarte es precisa y ajustada.
“El puente azul” es una obra que destila ternura, nostalgia y humor en justas dosis. Quienes tenemos padres y abuelos inmigrantes, y a la vez tenemos hijos y nietos que hoy emigran en busca de un futuro, la temática nos interpela, nos moviliza, nos conmueve, nos sacude. El estreno fue a sala llena y contó con la visita del mismísimo Fernando Albinarrate, que se mostró muy conmovido. Las próximas funciones seguirán los viernes 8 y 15 de mayo a las 21 hs. en “La Mercería”, calle 1 No 210 (entre 36 y 37), La Plata.