El hombre que está solo y sonríe …
Es cierto: “Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario”. Pero cuando el pueblo condena a alguien y cuando la condena social se instala, sacarse ese sayo no resulta tan fácil. “Ladrón! ¡Ladrón!”, le gritaron al vicepresidente Boudou cuando ingresaba a declarar ante el juez Lijo. A pesar de Seguir leyendo