Echo mano a la sabelotoda Inteligencia Artificial para enumerar las características del así llamado “Teatro del Absurdo”, un movimiento dramático que surgió después de la Segunda Guerra Mundial, fruto de la corriente existencialista (Albert Camus, Jean Paul Sartre). Ellas son: “Falta de acción: las obras no tienen una trama tradicional ni resolución de conflictos. Ruptura del lenguaje: los diálogos son ilógicos, vacíos o repetitivos, lo que muestra que la comunicación humana falla. Personajes sin identidad: los protagonistas carecen de una psicología clara o historia de fondo, actuando de forma mecánica o disparatada. Estructura circular: muchas obras terminan exactamente igual a como empezaron, dando la sensación de un atrapamiento sin salida.”

Los referentes más conocidos de este género son Samuel Becket (“Esperando a Godot”), Jean Genet (“Las Criadas”) y Eugène Ionesco. De este último, acabamos de ver en “La Mercería”, La Plata, una de sus obras emblemáticas, “La Cantante Calva”, dirigida por Claudio Rodrigo, interpretada por Agusta Bermudez, Ayelen Garaventta, Nicolas Kepes, Cabe Mallo, Nicolás Saghessi  y Carolina Torres Canollan.

Vale la advertencia: el espectador debe estar prevenido. Todo intento de encontrar sentido y lógica en la trama, es absolutamente vano. Ésa es precisamente la esencia de una obra como “La Cantante Calva”, pieza estrenada a mediados del siglo pasado que-sin embargo-cobra absoluta relevancia en pleno siglo XXI. ¿Por qué? Porque hoy vivimos bajo la ilusión de la hiper comunicación, el espejismo de estar todos hiper conectados, mientras que –en rigor- estamos más solos que nunca. Con prisa y sin pausa, se ha ido perdiendo el contacto humano, cara a cara, cuerpo a cuerpo, piel a piel. Cada cual está aislado, inmerso en su propia burbujita, en su mini pantalla, vinculándose virtualmente con el mundo entero y con nadie en la vida real. Por todo esto creo que hoy la obra no ha perdido un ápice de vigencia y merece ser vista.

Los personajes de este dislate escénico son: dos matrimonios muy ingleses: el Sr y la Sra Smith (Agusta Bermúdez y Cabe Mallo); el Sr y la Sra Martin (Ayelén Garaventta y Nicolás Kepes); Mary, la criada (Carolina Torres Canollan) y el bombero (Nicolás Saghessi).

Tanto el vestuario (El Dinamo teatral), como la escenografía (Leira Aylén Lattaro)y el maquillaje (Chino Sande), resultan particularmente destacables por el contraste entre su prolijidad, coherencia y sofisticación versus el comportamiento disparatado, desatinado de los protagonistas.

Claudio Rodrigo concibió una puesta cuasi coreográfica, ajustada y precisa. Los personajes se desplazan alocadamente, como bailarines erráticos, congelados cada vez que el reloj marca la hora que no es, con sus estridentes campanadas. Párrafo aparte merece el lenguaje gestual y corporal de todos, esas muecas, contorsiones y estridencias vocales que los vuelven grotescos y estrafalarios. Impecables todos en sus respectivos roles. Perturbadores y desopilantes a la vez.

Más allá de las risas que provoca “La Cantante Calva”, la obra nos interpela al vernos reflejados en ese sinsentido existencial. Cómica, imprevisible y enigmática. Una experiencia que vale la pena atravesar. Sigue en cartel los sábados a la 21 hs en “La Mercería”, calle 1 No. 210, La Plata. Entradas por Alternativa Teatral.

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