Hay una frase de Antoine de Saint Exupéry en su obra maestra “El Principito”, que me viene a la memoria después de ver “El hijo del Superhéroe” en el Teatro La Lechuza. ”Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo importante”.

De eso se trata esta bella adaptación del texto de Ricardo Mariño que hizo Diego Biancotto, director de la obra para toda la familia, que se presenta todos los días en el legendario teatro La Lechuza, decano de los teatros independientes de La Plata.

“Franco” (Facundo Gaggiotti) tiene un padre muy especial. Es hijo del Superhéroe “Crashman” (René Mantiñan), cuya misión es defender al planeta de los ataques de los mutantes. Si bien su tarea resulta útil para la humanidad, lo cierto es que Franco necesita a un padre presente, alguien con quien desayunar a diario, con quien jugar al fútbol, con quien ir al cine o a la plaza; alguien que le lea un cuento a la noche, que lo arrope, que asista a la reuniones de padres en la escuela. Y no lo tiene. En su lugar, es la niñera, “Catalina” (Lina Pomo), quien se ocupa de él como si fuera su madre, y cubre todos esos roles amorosamente, dado que Franco no tiene mamá.

Todas las increíbles habilidades que tiene Crashman como Superhéroe, no las tiene en tareas más sencillas, como preparar una taza de café. Es muy torpe en lo doméstico y extraordinario como defensor de la Tierra. Franco tiene todo lo que un niño puede querer: una linda casa, rica comida,  libros, la colección completa del álbum de figuritas “Crashman”, todos los juguetes “Crashman” del mercado, etc, pero no lo tiene a su papá, que está siempre ocupado salvando a los demás.

Harto de esa no presencia paterna, Franco se escapa de su casa y descubre otro mundo. El azar quiere que se reencuentre con una compañerita de la escuela, “Cristal” (Fiorella Doglia), que le da refugio y lo ayuda a explorar otras realidades desconocidas que priorizan lo colectivo por sobre lo individual. La fuga de Franco será el detonante para que su papá tome conciencia de lo que realmente merece su atención. El ama a su hijo, aunque deba aprender a demostrarlo con hechos, y hará todo lo posible para encontrarlo y reconstruir ese vínculo. Ahí sí se convertirá en un verdadero héroe. Pero antes deberá enfrentarse a otro enemigo, el invisible “Umbra” (Emilio Guevara), cuya verdadera identidad será muy inesperada y sorpresiva.

Esa es la trama de esta divertida  obra, que entretiene a los chicos e interpela a los adultos acompañantes. ¿Cuánto tiempo pasamos con nuestros hijos y nietos? ¿Tan ocupados estamos como para perdernos esa irrecuperable posibilidad? ¿Qué significa realmente “ser un héroe” para ellos?

El elenco: impecable. Todos los personajes son creíbles y simpáticos. Mantiñán en el rol de ese Superhéroe tan pagado de sí mismo, y tan ingenuo a la vez: un hallazgo. La babysitter de Lina Pomo, desopilante.

La estética de “El hijo del Superhéroe” es muy cuidada y atractiva. La cambiante y funcional escenografía de Soledad Machado, enriquecida con los recursos multimediáticos de Lisandro Peralta; la música original de Marco Molina Mosetti , el vestuario de Magalí Salvatore, todo contribuye a la muy dinámica puesta en escena de una propuesta que capta la atención de grandes y chicos. Diego Biancotto, avezado y muy experimentado director de otras tantas obras infantiles que hemos visto y comentado, cuenta con la asistencia de Estanislao Pedernera. El diseño gráfico estuvo a cargo de Julieta Ramírez Borja.

“El hijo del Superhéroe” sigue en cartel en el Teatro La Lechuza, calle 58 entre 10 y 11), con dos funciones diarias durante estas vacaciones de invierno: a las 15 hs y a las 17 hs. Entradas por Alternativa Teatral. Muy recomendable.

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