
El año pasado vimos y comentamos “El misterio de la carta escondida”, comedia policial interactiva escrita por Marisé Monteiro y dirigida por Nacho Medina en el bellísimo «Palacio Libertad”. Una excusa perfecta para recorrer ese maravilloso lugar de mano de los actores y actrices, convirtiéndonos los espectadores en sagaces detectives en busca de una misiva de singular importancia.
El equipo creativo conformado por Monteiro – Medina, ofrece ahora una nueva propuesta, que sigue las mismas líneas. Esta vez, la locación elegida es el majestuoso Museo Nacional de Arte Moderno, palacio que pertenecía a la familia Errázuriz Alvear.
“El cuadro maldito”, que así se llama la pieza, gira en torno a un retrato pintado nada menos que por Salvador Dali, que desaparece misteriosamente en circunstancias muy confusas. El Inspector Renato Lucchini (Alejandro Poggio), o más bien su fantasma, nos convoca en el hall central del palacete, y nos hace partícipes de lo que estamos a punto de presenciar en la sala contigua. Cuando ingresamos, la anfitriona –Eleonora González de Liniers (Lupi Labunia)- nos pone en autos.
Corre el año 1937, a poco de estallar la Segunda Guerra Mundial. Buenos Aires era considerada “la París de Sudamérica”. Los Errázuruz Alvear acaban de donar su lujosa mansión al Estado argentino, para que se convierta en Museo. Eleonora, que dice ser la mismísima modelo de Dalí en la pintura (hecho harto incomprobable), tiene ínfulas de aristócrata, pero no le da el pinet. Apenas es la viuda de un caballero adinerado, de rancia estirpe y aspira a ser nombrada Directora de ese flamante Museo. Su cuñado, Julián Santiago Antonio María de Liniers y Bremon (Nacho Miguens) desprecia visiblemente a Eleonora, y guarda un secreto que saldrá a la luz con el correr de la acción.
Como si esto fuera poco, cae una tarotista rusa, Irina Ivatanova (Milagros Almeida), “connaisseur” de gusto refinado, experta en manifestaciones artísticas, que no llega por casualidad y sabe más de lo que dice.
El inquisidor Inspector involucra al público. Todos, sin saberlo, ocultamos pruebas que conducen a la dilucidación del misterio de la súbita desaparición del cuadro. De ese modo, los espectadores nos convertimos en improvisados actores por un ratito.
“El cuadro maldito” cuenta con un elenco muy affiatado. Los cuatro personajes son muy graciosos y bien construidos. El Inspector compuesto por Alejandro Poggio nos recuerda por momentos al “Superagente 86” (Maxwll Smart), y en otros al recordado Inspector Gadget. En cuanto a Lupi Labunia, es una melange de Catita (Niní Marshall) y Tita Merello. Nacho Miguens posee el perfecto “phisique du rol” y el tono de voz para ese cajetilla engreído, con más deudas que apellidos. Hipnótica la tarotista de Milagros Almeida, misteriosa y sofisticada.
La dirección de Nacho Medina (asistido por Augusto Moreno) es vital. Mueve a sus personajes con ritmo y dinamismo, apelando a gags efectivos que generan risas. Bello y cuidado el vestuario de Gabriela Bevacqua.
La producción ejecutiva de esta divertida comedia policial de Marisé Monteiro corre por cuenta de Carolina Uriarte. “El cuadro maldito” se presenta los domingos a las 16 hs. en el Museo Nacional de Arte Decorativo, Avda del Libertador al 1.900, CABA. Muy recomendable.