Nada justifica un golpe de Estado. Nada justifica la “desaparición” de personas. Nada justifica el secuestro, la tortura, la persecución ideológica, la apropiación de bebés.

Nada justifica la oscuridad que vivimos los argentinos en los setenta, que debería habernos dejado una lección.

La violencia, sea del color ideológico que fuere, no conduce a nada bueno. La voluntad del pueblo se expresa en las urnas. Los gobiernos deben terminar sus mandatos, aunque estemos disconformes con la gestión de turno.

Para no cometer los mismos errores, debemos revisar la historia y honrar la memoria. No tropezar eternamente con las mismas piedras. Hacer autocrítica, no creernos dueños de la verdad absoluta, dialogar, intentar convivir en el disenso, respetarnos, escucharnos, asumir que estamos todos en el mismo barco y es nuestra misión mantenerlo a flote.

Nunca más el terrorismo de Estado; nunca más la guerra de guerrillas; nunca más el siniestro accionar de “la mano de obra desocupada”, de los grupos “parapoliciales”.

Nunca más la anarquía, el descontrol, el miedo como estrategia de sometimiento, nunca más el vale todo. ¡Nunca más!

Diario Clarín, 25/03/2026

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