Milei abrió las sesiones ordinarias 2026 en el Congreso el domingo 1° de marzo. “Ordinario” significa: habitual, normal, usual, pero también: vulgar, grosero, rústico, soez, chabacano.

Su discurso se acercó más a esta segunda acepción de la palabra. ¿Por qué el Presidente de todos los argentinos parece hablarle sólo a sus adversarios políticos presentes en el recinto? ¿Por qué se expresa casi como un barrabrava? ¿Por qué grita, insulta, despotrica?

Su desaforado lenguaje verbal, gestual y corporal opaca la comunicación de los aciertos de su gestión. Le juega en contra. Lo perjudica. ¿Nadie de su entorno se lo advierte? Milei es la persona más importante del país, nos guste o no, y creo que debería ser más respetuoso, menos impulsivo, menos belicoso, menos confrontativo. En cambio, baja al mismo nivel de quienes lo insultan. Los argentinos no nos merecemos el lamentable y patético espectáculo que vimos el domingo en cadena nacional. Nos avergüenza tener semejantes seudo-representantes. Además, recordemos que el pescado se pudre por la cabeza …

Diario Clarín, 04/03/2026

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