En estos momentos de tanta angustia, preocupación e incertidumbre a nivel planetario, en que estamos tan necesitados de mensajes de aliento que levanten nuestro alicaído espíritu, quisiera agradecer de todo corazón las sentidas palabras del Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, con respecto al desarrollo de la vacuna que ponga fin a esta pandemia. Tedros dijo: “No hay una bala de plata en este momento, y quizá no la haya nunca”. Por si no había sido lo suficientemente claro, agregó: “Quizá no haya nunca una cura para la Covid.” Comentarios como estos, tan oportunos, optimistas y esperanzadores, suman notablemente en tiempos de zozobra, ¿no?  ¡Gracias, Tedros! (disculpe el atrevimiento de llamarlo por su nombre de pila)

Publicado en La Nación