
Se gana y se pierde. Es la ley de la vida, y del deporte. A veces, la carroza se convierte en calabaza y el hechizo se rompe. No tengo ganas de darle crédito a todas las teorías conspirativas que circulan con respecto al triunfo de España. No soy especialista ni mucho menos, pero los vi jugar mejor y creo que ganaron en buena ley, mal que nos pese. Creo que tenemos muy poca tolerancia a la frustración, y- lo que es peor- también cultivamos esa poca tolerancia en hijos y nietos. Error. La vida no es un lecho de rosas ni mucho menos. Hay que estar preparados para perder, para aceptar que no siempre nos va a ir bien en las relaciones, en el trabajo, en la profesión, para caerse y levantarse, para superar obstáculos e inconvenientes, para barajar y dar de nuevo. Eso sí: ojalá conservemos una pizca de esa maravillosa unión que logramos los argentinos durante las semanas del Mundial. Eso es más importante que traerse la Copa.
Diario Clarín, 22/07/2026