
El pez por la boca muere, reza el dicho. Aplicable al flamante Jefe de Gabinete Manuel Adorni. Ya lo conocíamos como Vocero en su versión canchera, siempre blandiendo su dedo índice, mandón, sobrador, engreído.
Pero en la conferencia de prensa del miércoles pasado sumó otro epíteto: maleducado.
“Apenas sos un periodista, no sos un juez, no podés juzgar en qué gasto yo mi dinero”. Así le contestó a Jon Heguier, periodista de “El Destape”. ¿Apenas? ¿Qué quiso decir con “apenas”? ¿Por qué esa subestimación? ¿Acaso se cree superior por ese cargo efímero que tiene hoy? ¿No comprendió que -en todo caso- él es “apenas” un “civil servant”, un servidor público, un funcionario que volverá al llano en cuanto termine esta gestión?
¿O será que el inconsciente lo traicionó al incurrir en ese “lapsus linguae”?
Si mal no recuerdo, él también fue o es periodista, o al menos trabajaba como tal. ¿Por qué ese ninguneo, esa grosería, esa degradación? Tal vez Adorni no sabe que el que se enoja, pierde. Y vaya si perdió en esa bochornosa aparición.
Se metió un gol en contra que empeora su imagen ante la opinión pública. Un papelón.
Diario Clarín, 29/03/2026